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ETIMOLOGIA DE LA VIDA COTIDIANA SAMUEL WOLPIN |
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Explicaciones
complicadas El latín plicare o plectere, y el griego plekein quieren decir plegar, doblar. Conozcamos algunos miembros de esta familia. Cómplice es el que se pliega a una mala acción. Para suplicar, uno debe ponerse de rodillas, pero elevar una plegaria –por más parecido que resulte en su fonética y sentido- pertenece a otra raíz latina: precari, rogar. Replegarse es doblar hacia atrás. Uno tiene que replicar con mejores argumentos que el contrincante. Estar perplejo significa tener el ánimo, la lengua o la razón plegadas, incapaces de reaccionar. Las cosas implícitas suelen no verse porque están plegadas dentro de la materia, en tanto que todo lo explícito está desplegado, a la vista. Cuando algo es complicado lo es debido a la cantidad de pliegues que posee, como el caso de los complejos psicológicos, encerrados entre los dobleces y pliegues de la mente y, por lo tanto, difíciles de encontrar o desplegar. Explicar es desplegar, abrir; por eso constituye un contrasentido hablar de una explicación complicada, sabiendo que son expresiones opuestas; sería lo mismo que decir un pliegue desplegado: cuando está plegado no está desplegado y viceversa. Los plexos son entrecruzamientos nerviosos. Los pliegos de condiciones contienen reglas por las cuales debe regirse un contrato. Los pliegues de la ropa unas veces son por descuido y otras por adorno. Finalmente, los pliegos de papel son lisos, mientras que los pliegues de la cara son arrugados. Sería mejor, entonces, tener cara de papel, aunque a los que tienen cara de piedra tampoco se les arruga. |
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Un
cártel con cartel Algunos dicen que cartel y cártel se originan ambos en el latín charta, papel, carta. Otros sostienen que kártel es la palabra germana que designa un acuerdo entre empresas para eliminar la competencia en un determinado mercado. Efectivamente, los cárteles surgieron en Alemania, en 1870, para controlar la producción y distribución industrial. Se presumía que este criterio ayudaba a estabilizar los mercados y reducir costes en beneficio de los consumidores. Actualmente los cárteles están limitados para evitar el monopolio, pero los cárteles de la droga, si bien prohibidos por ley, manejan cifras tan cuantiosas que resulta difícil combatirlos. Los carteles, en cambio, nacieron durante el siglo XV, para difundir anuncios reales, decretos y ferias. En 1798, con el invento de la litografía, empezaron a ilustrarse y el texto ocupó menos espacio, para ventaja de los analfabetos. En la década de 1890, Henri de Toulousse-Lautrec y Pierre Bonard popularizaron el cartel de propaganda –o poster- de los bares y espectáculos teatrales. Con el Art Nouveau, las figuras humanas cedieron paso a los dibujos abstractos. Los carteles –refiriéndonos a los de texto- generalmente tienen una leyenda prohibitiva. Hasta ahora no se han visto carteles que digan “Dése el gusto, escupa en el piso” o “Hágame el favor, pise el césped”. Otros carteles están redactados de forma tal que producen el efecto contrario al deseado o distorsionan el significado. Ejemplos: en una maternidad quisieron poner que estaba prohibida la visita de niños y el cartel decía “No se permite en ingreso de niños”. La sección créditos hipotecarios de un banco espantaba a los clientes porque su propaganda era “Consulte nuestros planes para poseer su casa”. En un cementerio se advertía “Prohibido sacar flores, excepto de la tumba propia”. Además de cartel y poster, en castellano usamos mucho el vocablo afiche –del francés affiche-; por eso, el polaco Goyeneche inmortalizó “Afiches”, de Homero Expósito: “Cruel en el cartel/ la propaganda manda cruel en el cartel/ y en el fetiche de un afiche de papel/ se vende una ilusión,/ se rifa el corazón”. Es cierto, hoy el afiche, incorporado como un elemento indispensable de la publicidad, se dedica, fundamentalmente, a vender fetiches e ilusiones. Y este es otro cártel –con cartel- al que todavía no le han puesto límites. |
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El
18 de Brumario Una lectora quiere saber que se conmemora el 18 de Brumario y con que fecha de nuestrocalendario coincide. Esta inquietud nos permite una pequeña investigación histórico-etimológica. El 18 de Brumario es el día en que Napoleón I, a su regreso de Egipto, derribó el Directorio y estableció el Consulado. La fecha es el 9 de Noviembre de 1799, año VIII de la República. Esa fecha no debe confundirse con “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”, de Carlos Marx, obra referida a Napoleón III, electo presidente de Francia en 1848. Mes viene del latín mensis, medir. El mes mide un ciclo lunar. En griego, mene es la luna, y se dice que –en inglés- moon, luna, y month, mes, derivan de la misma raíz griega. En el siglo I antes de nuestra era, el emperador Julio César impuso el calendario juliano de doce meses, empezando el año en marzo. El papa Gregorio XIII, que ocupó la silla de San Pedro entre 1572 y 1585, modificó el anterior; los meses quintilis y sextilis pasaron a llamarse Julio (por Julio César) y agosto (por Augusto). Tenemos, entonces, el calendario gregoriano, que todavía está en uso. Por una ley, promulgada el 5 de octubre de 1793, la República Francesa estableció una nueva denominación para los meses del año, en función de sus características climáticas o agrícolas. Los nombres, estaciones y fechas iniciales, para el hemisferio norte, eran las siguientes: el otoño incluía Vendimiario, 22 de septiembre; Brumario, 22 de octubre, y Frimario (empieza el frío), 21 de noviembre. El invierno abarcaba Nivoso, 21 de diciembre; Pluvioso, 20 de enero, y Ventoso, 19 de febrero. La primavera se componía de Germinal, 21 de marzo; Floreal, 20 de abril, y Prairal (de pradera), 20 de mayo. El verano constaba de Messidor (que da mieses), 19 de junio; Thermidor (que da calor; thermos, en griego), 19 de julio, y Fructidor (que da frutos), 18 de agosto. Aclarado el asunto, digamos finalmente que los meses son elásticos, no sólo porque duran 28, 29, 30 o 31 días, sino porque resultan interminables hasta que llega el próximo pago del sueldo, y pasan volando cuando uno está de vacaciones. |
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Blanco
es el mejor candidato Candidato viene del latín candidus, cándido, blanco. Los postulantes a las magistraturas importantes de Roma aparecían ante el pueblo, durante la jornada de elecciones, sin túnica y con una ligera vestidura blanca, para que pudieran verse bien las cicatrices, prueba de las guerras en que habían intervenido. El mejor candidato era el que más marcas tenía, aunque uno podría pensar que ese era el cándido que menos se había protegido. En Uruguay, donde existe el partido Blanco y el Colorado, decir candidato blanco es una redundancia, en tanto que el candidato colorado resulta ser rosado. “Cándido” es una obra del filósofo francés Voltaire, que satiriza el optimismo a ultranza, el que no se cansa de decir que este es el mejor de los mundos. “Optimismo –define Voltaire- es obstinarse en afirmar con vehemencia que todo está bien cuando está mal”. En esa misma novela, el protagonista mantiene, con un sabio, este diálogo: -¿Creéis que desde siempre los hombres han sido mentirosos, farsantes, malvados, desagradecidos, bribones, débiles, inconstantes, cobardes, envidiosos, glotones, borrachos, avariciosos, ambiciosos, crueles, calumniadores, viciosos, fanáticos, hipócritas e ineptos? -¿Creéis –repregunta el sabio- que los gavilanes siempre han comido palomas? -Sí; sin lugar a dudas. -Pues bien –concluye el sabio- si los gavilanes han mantenido siempre el mismo carácter, ¿por qué pretendéis que los hombres cambien el suyo? Moraleja: las especies obedecen a su propia naturaleza. Y los candidatos también tienen la suya: ¿usted conoce algún candidato que, en campaña de elecciones, no haya prometidojusticia independiente, empleo, salarios dignos, acabar con la corrupción, mayor presupuesto para educación y salud? Ellos son los candidatos y nosotros los cándidos que creemos que esas promesas son cicatrices conseguidas tras batallar en defensa de esos postulados. Por eso, a menos que un candidato sea de apellido Blanco, cuando no se presenta quien responda a la etimología de nuestra palabra de hoy, no aparecen los votos por Blanco, sino los votos en blanco. |
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El
derecho de autor Autor viene del latín augere, o del griego auxó. En ambos casos, el significado es el de aumentar o agrandar. Un autor, con su creación, aumenta las obras existentes, de la misma forma en que los autores de nuestros días agrandaron su familia con la llegada de nuevos miembros. De autor también se origina el concepto de autoridad, ya sea sobre una materia determinada, o sobre las personas (menos los hijos), mientras que una autorización-siguiendo con el análisis de su etimología- aumenta o agranda la esfera de acción de un individuo, un gobierno o una empresa. El derecho nace en el latín regere, regir. Sus derivados son deregere, dirigir; directum, dirección; y enderezar o aderezar que es poner recto. Por eso, en gastronomía, rectificar una comida es verificar si tiene la cantidad adecuada de condimentos o aderezos. El escrito español Vital Aza compuso esta cuarteta: “Quien de lo que escribe vive,/ y no hereda ningún tío,/ ¿por qué razón, señor mío,/ no ha de cobrar lo que escribe?”. A pesar de este planteo lógico, se ha comprobado que es casi imposible que un autor viva exclusivamente de los derechos de sus obras, a menos que gane un premio jugoso, como el Nobel, cuyo monto es siempre menor que cualesquiera de los actos de corrupción que se destapan por ahí. Los autores, por lo general, comen gracias a trabajos ajenos a su vocación literaria. No obstante, siempre existen excepciones, y una de ellas es Rudyard Kipling. Alguien calculó que el autor anglo-indio había ganado, en concepto de derechos, un chelín por cada palabra que escribió. Y escribió muchísimas. Una persona le dirigió una carta a Kipling diciéndole que le gustaría tener un autógrafo suyo. Pero, agregaba el admirador, como sus medios económicos eran escasos, y no le permitían comprarle más que una sola palabra, le adjuntaba el chelín, de acuerdo con la tarifa divulgada por la prensa. Kipling se guardó el chelín y le envió al remitente una hoja de papel en la cual, de su puño y letra, a modo de reembolso equivalente escribió: Gracias |
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“Si dos personas se aman, no puede existir un final feliz.” Ernest Hemingway En latín, amor significa cariño, amistad, adhesión, pasión, deseo. La mitología romana llamó Amor o Cupido al dios del amor. Lo simbolizó como un niño alado que porta flechas con las que ensarta los corazones, dejando heridas difíciles de curar. Los griegos se refieren a él como Eros, nacido de un huevo engendrado por la Noche. Otra versión le atribuye a Eros la intermediación entre los dioses y los hombres, siendo hijo de Poro (el Recurso) y Penía (la Pobreza). Sea como sea, hijo de la Noche o de la Pobreza, le permitió a Pablo Neruda -en los “Veinte poemas de amor”- afirmar: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. El amor abarca una gama tan amplia que va desde el amor a Dios hasta la pasión enfermiza no correspondida. Sinónimos de enamorarse son: flecharse (por los dardos de Cupido), flirtear, cortejar, seducir, coquetear. Vocablos derivados de amor son amado, amatorio, amoroso, amorío, amante. También existen expresiones como “por amor a Dios”, cuando se otorga de gracia; “amor propio” es el orgullo de uno mismo; “de mil amores” es con mucho gusto, y el amor al dinero es síntoma de avaricia. La acepción “amor platónico” nace de la obra “El banquete”, de Platón, utilizado como amor puro. Miguel de Cervantez Saavedra le hace confesar a don Quijote que su pasión por Dulcinea era un amor platónico. Curiosamente, tenemos una serie de términos que comienzan con la partícula amor que, si nada tienen que ver con la misma familia, bien se los puede asociar: hay amores que son amorales; otros son amorfos; algunos nos amordazan el cuerpo y/o la mente; no faltan los que nos amortajan; no pocos nos dejan amortajados. Pero, mucho más lindos son los amores que nos amortiguan, especialmente si es con una gordita. Porque en esta Esteban Flores en su tango “Mano a mano”, y que Carlos Gardel le bate así a la naifa: “Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado;/ no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás./ Los favores recibidos creo habértelos pagado/ y, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,/ en la cuenta del otario que tenés, se la cargás”. |
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En griego, aggelló es anunciar y su derivado agelos es mensajero, enviado. No todos los espíritus son iguales; existen jerarquías: ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, virtudes, principados, potestades, querubines y serafines. Los ángeles están al pie de la escala; quizás sea por eso que algunos de ellos –con Lucifer a la cabeza- se cayeron, pasando a denominarse, ingeniosamente, ángeles caídos. Angel es, entonces, una función, un oficio: el de mensajero –como el del ex-postino Yabrán-; debido a ello, en las pinturas les ponen alas, para dar más celeridad a su tarea. Varios términos están asociados con los ángeles. Angélicos se llamó una secta cristiana hereje que cometió angelolatría: adorar a los ángeles. Angelus es la comunicación que le hizo un ángel a la Virgen María, anunciándole la Inmaculada Concepción. Tocar el ángelus es dar campanadas en las iglesias, llamando a los fieles a rezar la repetición este anuncio. Angélica no es sólo una zamba con nombre de mujer, sino una planta conocida asimismo como hierba del Espíritu Santo. También angélica es la lección que se canta al bendecir el cirio durante el Sábado Santo. Angelote, o ángel de mar, es un pez cuyas aletas se parecen a las alas que les pintan a los ángeles y, además, una moneda de oro que tenía en su cara una figura alada. Angelología es el estudio de los ángeles; sin embargo, no incluye el cabello de ángel, que es un tipo de fideo, con una variante dulce para confitería. Angel se bautiza a una persona de gran belleza; si es simpática se presume que tiene ángel y hasta puede lucir cara de ángel. Todo lo que parece un ángel es angélico o angelical y las personas que se aprovechan de algo, aparentando inocencia, reciben el calificativo de angelito o pobre angelito, igual que los títulos de ciertas películas. No olvidemos al ángel custodio o ángel de la guarda, una entidad que nos cuida permanentemente y nos guía por el buen sendero. La raíz griega se trasladó a la mayoría de los idiomas: angel, en inglés; angelo, en italiano, ange, en francés; anjo, en portugués. Pero, en alemán es engel. Quiere decir que el buen Engels no fue sino el ángel de la guarda para Marx. En realidad, nadie puede negarlo: Engels le bancó muchas cosas a Marx. Y mire que estos dos pobres angelitos anduvieron haciendo de las suyas con travesuras tales como la plusvalía, la lucha de clases y el capital y el trabajo. Buenos chicos; llegó la hora de protección al menor. A la cama y, ¡qué sueñen con los angelitos! Marx y Engels velan los dulces sueños primermundistas. |
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La voz que emite el águila se llama trompeteo. El que trompeteaba de lo lindo era Louis Armstrong. Evidentemente, el morocho era un águila para el blues. La hembra del pavo real es la pava real. Con una pava real se pueden cebar unos mates soberanos. rebuznan, resoplan, roznan u ornean. Mi hermana, la menor, era una maestra para hornear tortas. El horno pequeño se llama hornito y el curso para aprender a cocinar en hornitos se conoce como ornitología. Suele dictarse en dos clases: ornitología a gas y ornitología de micro-ondas. La cabra bala; pero, cuando siente una bala, sale corriendo sin averiguar si es otra cabra o un Smith & Wesson del 38. visitarla a su campo, todavía no conozco la cocha de mi hermana, la mayor. que roban cuatreros no son castigados porque “el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. La hembra del jabalí es la jabalina. En los últimos Juegos Olímpicos, un deportista tiró muy bien la jabalina; no obstante, lo descalificaron porque el jabalí, su pareja, lo acusó de maltrato ante la Liga de defensa de los animales. colesterol. ¡Mire que hay que tener ganas de comerse un lobo! |
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