Agradezco a
la Editorial Novedades Educativas la posibilidad de estar con
ustedes. Es lindo aprender. Aprendo mucho en encuentros como este.
Me gusta ser agradecido. Y me disculparán que comience a contarles
algo aún a riesgo de parecer sentimental o de irme del tema.
Esa
foto de caja que ven ustedes la saqué el lunes en una de las
escuelas que trabajo. El viernes pasado iba viajando desde Rosario
hacia Buenos Aires a dar clases y en mi celular llegó un mensaje de
texto de un compañero: “llegaron las netbook”
Son esas
cajas, 580 netbook. Y le respondí un "qué bueno!" pero en
realidad en ese momento no me importaba, seguí mirando el paisaje
esperando que mis ojos se secaran un poco de las lágrimas para
seguir leyendo el diario.
Realmente me
disculpo si molesto a alguien con lo que estoy diciendo, pero aún
estoy muy dolorido y sensibilizado con la muerte de Néstor Kirchner.
Y no lo voté, no soy peronista, no pertenezco a ningún partido y
sin embargo no puedo empezar esta charla sin manifestar algo, algunas
palabras de agradecimiento. La ley federal había hecho desaparecer
nuestras escuelas técnicas, al eliminarlas del sistema educativo y
eliminar los títulos técnicos. Sólo una minoría de docentes nos
opusimos en su momento mientras todos los partidos votaban por
unanimidad la Ley Federal que atacaba a la escuela primaria y a la
secundaria.
Diez años
después, en el 2003, expuse en un congreso de la Universidad de
Córdoba lo nefasto de la ley para la educación técnica y de la
necesidad de cambiar, de hacer una nueva ley que pusiera nuevamente
en pie a las escuelas técnicas y esbozaba lo que había que hacer.
Como siempre lo sentí como una prédica en el desierto, como muchos
otros que estábamos allí. Pero tampoco podía callar. Poco tiempo
después, por esa exposición, me llaman desde el INET, que es el
órgano mentor de la educación técnica en Argentina y me invitan a
ir a trabajar allí para justamente hacer en el mismo camino de lo
que estaba proponiendo. Nada más hermoso y estimulante, pero tuve
que decir que no pues en ese mismo momento me pedían en Santa Fe que
me hiciera cargo de las escuelas secundarias, medias y técnicas, en
un gobierno que las había destruído años atrás, pero que aún
sabiendo mi posición de la necesidad de recuperarlas, allí me
designaron. La hago corta. Tuve la oportunidad de trabajar con todas
las provincias y con ellas hacer los borradores de la ley de
educación técnico profesional que entre otras, para que se den una
idea de lo que significó, de un presupuesto de todo el país de 5
millones de pesos bajo el menemismo y de la Rua, a 18 millones en el
primer año de Kirchner, pasó a 150 millones el primer año y ahora
debe andar por mas de 500 millones, que no es simplemente “aumento
del presupuesto”, sino que es plata que las escuelas pueden acceder
directamente a través de los Planes de Mejora.
No fue fácil
llegar hasta estos borradores y luego que se aprobara la Ley. Pues
muchos de los que estaban en puestos claves en diversas provincias y
en Nación habían sido promotores de la Ley Federal, la habían
defendido, la habían implementado y habían pagado costos políticos
por ello. Y no querían cambiarla. Y jamás hubiéramos podido torcer
ese rumbo si no hubiera estado allí Néstor Kirchner, con un
compromiso inquebrantable de que sí o sí las Escuelas Técnicas
tenían que volver.
Recuerdo el
día que firmó en la Casa Rosada el decreto de promulgación de la
Ley Técnico Profesional. Con su manera poco apegado al protocolo,
nos comentaba mientras firmaba. “Es fácil explicar ante la
Historia por qué estoy promulgando esta Ley, lo que no se podrá
explicar nunca es por qué alguna vez se eliminaron las Escuelas
Técnicas” y en su breve discurso dijo: “Las
escuelas no
tienen nada que agradecerme, yo no les doy nada. Esto es de ellas,
sólo le devuelvo lo que les pertenece”. Fue la única vez que
tuve la oportunidad de verlo, estrecharle la mano y agradecerle lo
que hizo por nuestras escuelas.
Esta foto
con estas computadoras son el directo resultado de esa Ley y de allí
sale la plata. No puedo hablar del plan Conectar Igualdad y del qué
hacer sin primero expresar mi agradecimiento a Kirchner, mi tristeza
y mi apoyo a la presidenta para que siga profundizado el modelo y no
vuelvan las políticas del pasado.
A pocas
horas de la dura noticia, frente a operaciones de prensa y bocinazos
de quienes no encontraría palabras para calificar, algunos,
espontáneamente, pintaron un mensaje en las paredes, dirigido a los
conocidos de siempre, y que hago mio para expresar el compromiso que
siento: “Ni lo piensen..”
Vayamos
al tema central que nos convoca
El
gran desafío no es
cómo abrir esas cajas, sino qué decisiones tomaremos con lo que
está adentro.
Porque
si nos limitamos a
entregar esas computadoras y a enseñar su manejo a docentes y
alumnos nos estaremos equivocando y desaprovechando una oportunidad
formidable.
Dicen
que el ser humano
es el único animal que se tropieza varias veces con la misma piedra.
Y es cierto, en parte porque caminamos distraídos, o mirando lo que
nos ofrecen las vidrieras, pero no seamos ingenuos, también hay
intereses en que sea así. Y nuestra propia apatía para sacar
conclusiones e ir al fondo del problema nos condena a no darnos
cuenta de por qué las diversas “olas” de ingreso de computadoras
al sistema educativo no han tenido el impacto deseado... para
nosotros, aunque sí para otros.
Cierto.
Estoy diciendo
que no pasa por enseñar a manejar las computadoras y a que los
docentes aprendan a darle un uso didáctico y aún no digo por dónde
pasa.
Con
seguir con lo de
siempre obtendremos un poco más de entusiasmo al principio, más
trabajo para los docentes, tal vez alguna carga de angustia para
varios... porque cuidado: no es fácil dar clases teniendo a todos
los alumnos con su propia computadora y con conexión a Internet.
Cuando
años atrás
tuvimos esa situación por primera vez en el Politécnico (UNR) nos
costó, me costó mucho encauzar mis clases y eso que yo sabía de
informática y con muchos años de experiencia a cuestas (sobre esa
experiencia y cómo lo fuimos logrando lo contaré mañana en esa
charla que tengo más tiempo). Y me temo que muchos de los
“especialistas”, capacitadores y segundas, terceras y cuartas
lineas de decisiones en los ministerios provinciales no están
ponderando correctamente qué es lo que hay que hacer para que estos
millones de computadoras en manos de nuestros alumnos realmente se
aprovechen y tengan un impacto fuertemente positivo.
(Y
digo segundas,
terceras y líneas de decisión de menor jerarquía no por quitar las
responsabilidad a las primeras líneas. Estuve allí y sé cómo
funcionan los ministerios y que lo que realmente se termina
ejecutando viene de escritorios que no están a la luz pública y
muchas veces que se perpetúan de gestión en gestión. O por lo que
se decide en los pequeños núcleos de poder existentes en cada
escuela)
Pero
volvamos a la
complejidad de la problemática que trae aparejada este nuevo
escenario.
Sin
ir muy lejos miren la
foto, ni que lo hubiera hecho a propósito. Allí hay 580
computadoras y en la pared un enchufe, uno sólo. ¿Saben lo que va a
implicar cargar diariamente o día por medio 580 computadoras? (carga
de línea, cómo hacerlo, dónde hacerlo, responsabilidades, lugar,
etc, etc)
Y
eso es lo más fácil
de resolver, pero como se están prefigurando las cosas, me temo que
si no intervenimos en cambiarlas, pasado el entusiasmo inicial,
tendremos más de lo mismo, además de tener las computadoras
encerradas por meses y meses sin usar (como está pasando en varias
escuelas) o que luego sean un elemento de distracción y no impacte
positivamente en los aprendizajes..
De
nuevo, ¿qué propongo
a cambio si digo que el eje de la capacitación a docentes en el uso
didáctico nos llevará a desaprovechar las grandes posibilidades que
tenemos?
No
es por ser misterioso
que no lo adelanto. Simplemente quiero pensar con ustedes este tema.
Y me viene a la memoria aquel diálogo de Alicia y el Gato en “Alicia
en el país de las maravillas”
–¿Podría
decirme,
por favor, qué camino he de seguir desde aquí?
–
Eso depende en
buena medida del lugar adonde quieres ir –dijo el gato.
–
No me importa
mucho a donde.... –dijo Alicia.
–
Entonces no
importa por dónde vayas –dijo el gato.
Lewis Carrol, Alicia en el País de las maravillas.
Sería muy fácil para mi
decirles lo que pienso.
Ustedes me escucharían y listo. Les podría resultar interesante o
aburrida mi charla. Pero lo que importa es lo que piensan ustedes y
por ello intento compartir los laberintos de mi razonamiento.
Y el conejo nos insiste, el
qué hacer depende de a
dónde querramos ir. ¿A dónde queremos ir? ¿queremos ir a algún
lado o estamos esperando que nos lo digan? ¿a dónde quieren otros
que vayamos? ¿qué otros?
Como no da el tiempo para
analizar todo, me
conformaré con intentar responder ¿a dónde quiero ir al menos yo,
Fernando?. Y para ello me pregunto ¿cuál es el principal problema
del sistema educativo? ¿en dónde se evidencia el fracaso, no, como
se dice, de los estudiantes cuando intentan ingresar a la
universidad, sino de nosotros y del sistema, que estamos a cargo de
ellos?
Lo voy a reducir a dos
cuestiones: interpretación
de texto y resolución de problemas.
Gran parte de nuestros
alumnos pasa por doce o más
años del sistema, y no aprenden a interpretar texto y resolver
problemas. Cuando yo afirmo que la capacitación en el uso de las
computadoras conduce a más de lo mismo y que terminaremos
desaprovechando esta fabulosa oportunidad es justamente porque tengo
a grandes rasgos definido -como docente, como idea de sistema
educativo y como persona- a dónde quiero ir y a dónde no quiero ir.
Adelanto entonces lo que
escatimé de decir hace un
momento, sobre el qué hacer. Hay que tomar una decisión, sea en
nuestro espacio casi soberano del aula o en nuestra institución así
como también en lo personal: sospechar -debería buscar otras
palabras para expresarlo mejor- de las propuestas de capacitación en
el uso de las computadoras, no porque esté mal capacitarse en
aprender a usarlas, sino porque la clave es apropiarnos de
estas
tecnologías, que
no es lo
mismo que aprender a usarlas. Apropiarnos de
estas
tecnologías para que tengan impacto en los aprendizajes,
de los alumnos en primer lugar, pero también de los nuestros.
¿Qué
significa esto de
apropiarnos? ¿Y cómo lo logramos?. Mañana me extenderé sobre ello
pues cuento con más tiempo, y lo veremos en detalle, pero permítanme
que aquí esboce algunos puntos ((Nota: la exposición/taller del día
sábado se tituló ”Pautas para construir una estrategia que nos
permita aprovechar los adelantos tecnológicos e impida quedar
sometidos a lógicas no educativas”))
A
mi me interesa poco
que nuestros alumnos aprendan a buscar información con la
computadora. Lo querramos o no, con ello aprenden muy bien es a
cortar y pegar, además de perder el tiempo webeando. Yo quiero que
aprendan a producir información. Me interesa poco formar usuarios
inteligentes, consumidores críticos tal cual rezan los CBC de la Ley
Federal que incluso hoy siguen valiendo en Santa Fe y otros lugares.
Me interesa formar productores, creadores. Críticos e inteligentes,
sin duda, pero jamás meros consumidores.
Porque
no solemos darnos
cuenta sino hasta que es tarde, que pequeñas y medianas decisiones
condicionan nuestro futuro.
((Nota:
La incorporación
de un rubro productivo en una lista produjo que años después se
cerraran las de fábricas de heladeras y refrigeradores de Argentina,
y fueran golpeadas hasta casi la extinción todas las industrias
asociadas. Y no hablemos de lo que significó para los que trabajaban
allí y sus familias)).
Y
no se están tomando
decisiones adecuadas.. Ni en las configuraciones de las computadoras
ni en las capacitaciones que se dan ni lo que hacen las escuelas ni
lo que hacen muchos de los informáticos docentes. Algunas decisiones
son del mismo tipo que nos hacen perder la soberanía, a someternos a
los dictados de monopolios, a que no capacitemos a nuestros alumnos
a que aprendan resolver problemas e interpretar textos.
Cualquiera
que me haya
escuchado o leído antes puede suponer y decir, ahora Fernando
hablará de Linux, del Software Libre. Preguntará por qué las
computadoras vienen con MSWindows como elemento determinante?. E irá
más lejos, dirá, “Olvidémosnos de estas computadoras, en
cualquier escuela hay computadoras de escritorio, en la casa de
ustedes. ¿Han pagado todo el software que hay en ellas?. Un MSOffice
Profesional sale1500 pesos, aunque una licencia de una versión menos
poderosa para estudianes vale 450 pesos, ojo, por computadora. Un
Windows server 2008 vale 675 dólares más iva. El coreldraw más de
700 dólares. ¿Qué ética enseñamos a nuestros alumnos, a nuestros
hijos, a nuestros conocidos si actuamos ilegalmente, robamos,
pirateamos?
¿Por
qué pudiendo usar
software libre, gratuito, sin virus, poderoso, ser legal, ser ético,
seguimos usando en las computadoras software comercial, monopólico y
además, ilegalmente obtenido?
Y
tal vez relataría el
argumento cínico de algunos compañeros: “Windows también es
gratis, no pago”, creyendo que no paga nada cuando en realidad
está creando un mercado para un monopolio y que finalmente se
termina pagando, si no Bill Gates no sería uno de los hombres más
ricos del mundo ni tanta plata saldría para sus empresas en
conceptos de licencias y patentes.
Pero
no, no voy a hablar
de eso, aunque mañana pondré muchos ejemplos de software gratuito y
libre para usar incluso en Windows que puede servirnos para nuestro
trabajo docente, para nuestros alumnos y para nuestro trabajo
profesional
Hoy
quiero que se queden
pensando qué diferencia puede haber entre “Capacitar para usar la
computadora” y “Apropiarnos de estas tecnologías”.
Y
para esto último ni
siquiera se necesita ser informático o ser docente “informatizado”;
en cambio lo frecuente es que el que más sabe de informática suele
ser el más dependiente y sometido a los que manejan esos mercados.
Que
se queden pensando
sobre la lógica de la escuela y la lógica del mercado. O
sometemos estas tecnologías a la lógica de la escuela, a las
necesidades de los aprendizajes, o quedamos sometidos a la lógica
del mercado, de los monopolios, a la lógica del adiestramiento.
No
es casualidad que la
mayoría de los chicos no sepa interpretar texto ni resolver
problemas. Hay intereses poderosos en que sea así. Hay dispositivos
de décadas que no han sido desactivado y funcionan produciendo eso,
de la mano de los expertos y teóricos que siempre encontrarán
recetas para cambiar todo para que no cambie nada. Estos tres
millones de computadoras es una oportunidad única para comenzar a
cambiar esa historia. O para más de lo mismo. Y está en nosotros.
Está en ustedes. Si es que sabemos de dónde queremos salir, si es
que sabemos a dónde queremos ir.
Y
el uso de las netbook
no van a ayudar nuestro trabajo para que los alumnos aprendan a
interpretar texto si dejamos esta tarea a los docentes de lengua o si
pensamos que nosotros sabemos bien interpretar texto. Por supuesto
que creemos que sí. Pero yo al menos reconozco que estoy en pañales.
Pueden
pensar que
exagero. Les propongo un ejercicio. Por decenas de años y años qué
significaba para nosotros, para nuestros padres, para nuestros
abuelos, o para nuestros hijos el 12 de Octubre: El descubrimiento de
América. ¿Qué nos dice la interpretación de ese texto? Uno
descubre algo que nunca antes vio nadie. América pudo ser
descubierta, porque los millones de seres humanos que vivían en ella
no eran personas, no eran de la raza blanca, eran subhumanos. Ese es
el mensaje y la postura que conlleva dicha afirmación. ¿Y quién lo
enseñó por decenas de años y lo trasmitió de generación en
generación, ocultando tal vez sin darse cuenta el genocidio e
invisibilizando a los pueblos originarios?. Nosotros, los docentes. Y
por si no fuera poco en el almanaque se puso Día de la Raza, que una
simple interpretación de texto traduce en el día de la supremacía
blanca sobre las demás.
O
pensemos en historia argentina, “La Campaña del Desierto”. Si es
desierto es que no vive nadie. Claro, nadie digno de vivir, digno de
respetar. Obviamente que no iban a presentar esas andanzas de rapiñas
y asesinatos financiada por la Sociedad Rural como “El genocidio
patagónico” o como “La Campaña de Saqueo y Asesinato de los
Pueblos Originarios”, no. Si no sabemos interpretar texto nos
venden cualquier texto, cualquier mentira, cualquier información y
nos usan.
Por
si no lo saben, el presidente de la Sociedad Rural de entonces, muy
agradecido se apropió de 2.500.000 hectáreas gracias a
esa
“Campaña”. ¿Su nombre? José Martinez de Hoz, sí, el abuelo de
conocido genocida Ministro de Economía de la última dictadura
militar. 1843 familias (entre militares y civiles) se repartieron 41
millones de hectáreas expulsando -generalmente matando- a los
aborígenes que allí vivían...
Hay
que enseñar a
interpretar texto, hay que aprender a interpretar texto.
Decía
el sociólogo
inglés, Basil Berstein, fallecido en el 2000, que los chicos de los
barrios bajos de Londres estaban condenados al fracaso escolar no
importa lo que hiciera la escuela, no sólo porque no traían un
capital cultural-simbólico adecuado al código elaborado de la
institución educativa, sino porque una parte importantísima del
aprendizaje se produce con las tareas de estudio y demás fuera de la
escuela, cada día luego del horario de clase, y ellos no poseían
ambientes apropiados para ellos sino que vivían en piezas hacinadas,
imposibles de tener la tranquilidad y concentración para el estudio,
y tampoco tenían libros, pues sin estudiar de libros, la calidad es
muchísimo menor.
La
decisión de la
presidenta Cristina Fernández de entregar tres millones de
computadoras a alumnos y alumnas para que se la puedan llevar a sus
casa, para que incluso se la queden luego de terminar los estudios
secundarios, da la posibilidad de hacer hacer un aula plus
para todos los chicos, da la posibilidad de que tengan cientos de
libros a su acceso, da la posibilidad de trabajar aquellas
limitaciones que hablaba Berstein y que percibimos a diario. Pero
claro, para que ello ocurra nosotros tenemos que apropiarnos de estas
tecnologías, tomar decisiones que rompan con prácticas instaladas
que nos han aislados como docentes, que han desmerecido nuestra
capacidad de producir conocimientos. Incluso por eso algunos tienen
fobia al software libre, porque presupone un modelo distinto de
solidaridad, producción, circulación, distribución y apropiación
del conocimiento.
Es
fundamental para
aquella apropiación conocer las distintas experiencias, buenas y no
tan buenas, de docentes de diversos lugares del país. Por eso es
importante un encuentro como este, pero su importancia e impacto en
todos nosotros y en el sistema educativo sólo estará acorde al
esfuerzo que ha puesto y pone cada uno si ese relato, ese
intercambio, se inscribe en un proceso sistemático de romper el
aislamiento docente, de compartir conocimiento. Si forma parte de un
nuevo modelo de producir conocimientos, de valorizar al igual, y
trabajar juntos para construir una relación soberana de los docentes
entre sí y respecto al conocimiento, su circulación, distribución
y producción. Si no, es sólo una muestra de trabajos, valiosa, pero
nada más.
El
gran desafío que nos
presentan estas millones de netbook es romper con la lógica del
mercado, impedir que nos transformen en simples usuarios y
consumidores, y realmente apropiarnos de estas tecnologías.
Mañana
intentaré
presentar algunos “qué hacer” en concreto con la computadora,
qué usar, cómo usarlo, qué exigir, qué rechazar, qué adoptar.
Pero hoy quiero resaltar que no pasa por saber mucho de informática.
Es es primer lugar un problema de posicionamiento. Pasa por
replantearnos el rol docente, pasa por interpretar texto, pasa por
romper el aislamiento a que nos someten y sometemos, pasa por
descubrir la lógica del mercado allí donde está y salirle al
cruce, pasa por reforzar la ética y las convicciones que alguna vez
nos hicieron elegir esta carrera docente. Pasa por recuperar aquellos
sentimientos e ideas que tuvimos la primera vez que leímos Pedagogía
del Oprimido y apoyarnos en ellos. Y actuar en consecuencia.
Gracias
por la paciencia
Fernando J. Pisani
www.intercol.org.ar/fjpisani
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