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5 de noviembre de 2010

congreso utn san nicolas




Panel
Una computadora por alumno:
modelos de implementación

El gran desafío

Fernando J. Pisani 

Agradezco a la Editorial Novedades Educativas la posibilidad de estar con ustedes. Es lindo aprender. Aprendo mucho en encuentros como este. Me gusta ser agradecido. Y me disculparán que comience a contarles algo aún a riesgo de parecer sentimental o de irme del tema.

cajas con las netbookEsa foto de caja que ven ustedes la saqué el lunes en una de las escuelas que trabajo. El viernes pasado iba viajando desde Rosario hacia Buenos Aires a dar clases y en mi celular llegó un mensaje de texto de un compañero: “llegaron las netbook”

Son esas cajas, 580 netbook. Y le respondí un "qué bueno!" pero en realidad en ese momento no me importaba, seguí mirando el paisaje esperando que mis ojos se secaran un poco de las lágrimas para seguir leyendo el diario.

Realmente me disculpo si molesto a alguien con lo que estoy diciendo, pero aún estoy muy dolorido y sensibilizado con la muerte de Néstor Kirchner. Y no lo voté, no soy peronista, no pertenezco a ningún partido y sin embargo no puedo empezar esta charla sin manifestar algo, algunas palabras de agradecimiento. La ley federal había hecho desaparecer nuestras escuelas técnicas, al eliminarlas del sistema educativo y eliminar los títulos técnicos. Sólo una minoría de docentes nos opusimos en su momento mientras todos los partidos votaban por unanimidad la Ley Federal que atacaba a la escuela primaria y a la secundaria.

Diez años después, en el 2003, expuse en un congreso de la Universidad de Córdoba lo nefasto de la ley para la educación técnica y de la necesidad de cambiar, de hacer una nueva ley que pusiera nuevamente en pie a las escuelas técnicas y esbozaba lo que había que hacer. Como siempre lo sentí como una prédica en el desierto, como muchos otros que estábamos allí. Pero tampoco podía callar. Poco tiempo después, por esa exposición, me llaman desde el INET, que es el órgano mentor de la educación técnica en Argentina y me invitan a ir a trabajar allí para justamente hacer en el mismo camino de lo que estaba proponiendo. Nada más hermoso y estimulante, pero tuve que decir que no pues en ese mismo momento me pedían en Santa Fe que me hiciera cargo de las escuelas secundarias, medias y técnicas, en un gobierno que las había destruído años atrás, pero que aún sabiendo mi posición de la necesidad de recuperarlas, allí me designaron. La hago corta. Tuve la oportunidad de trabajar con todas las provincias y con ellas hacer los borradores de la ley de educación técnico profesional que entre otras, para que se den una idea de lo que significó, de un presupuesto de todo el país de 5 millones de pesos bajo el menemismo y de la Rua, a 18 millones en el primer año de Kirchner, pasó a 150 millones el primer año y ahora debe andar por mas de 500 millones, que no es simplemente “aumento del presupuesto”, sino que es plata que las escuelas pueden acceder directamente a través de los Planes de Mejora.

No fue fácil llegar hasta estos borradores y luego que se aprobara la Ley. Pues muchos de los que estaban en puestos claves en diversas provincias y en Nación habían sido promotores de la Ley Federal, la habían defendido, la habían implementado y habían pagado costos políticos por ello. Y no querían cambiarla. Y jamás hubiéramos podido torcer ese rumbo si no hubiera estado allí Néstor Kirchner, con un compromiso inquebrantable de que sí o sí las Escuelas Técnicas tenían que volver.

Recuerdo el día que firmó en la Casa Rosada el decreto de promulgación de la Ley Técnico Profesional. Con su manera poco apegado al protocolo, nos comentaba mientras firmaba. “Es fácil explicar ante la Historia por qué estoy promulgando esta Ley, lo que no se podrá explicar nunca es por qué alguna vez se eliminaron las Escuelas Técnicas” y en su breve discurso dijo: “Las escuelas no tienen nada que agradecerme, yo no les doy nada. Esto es de ellas, sólo le devuelvo lo que les pertenece”. Fue la única vez que tuve la oportunidad de verlo, estrecharle la mano y agradecerle lo que hizo por nuestras escuelas.

Esta foto con estas computadoras son el directo resultado de esa Ley y de allí sale la plata. No puedo hablar del plan Conectar Igualdad y del qué hacer sin primero expresar mi agradecimiento a Kirchner, mi tristeza y mi apoyo a la presidenta para que siga profundizado el modelo y no vuelvan las políticas del pasado.

A pocas horas de la dura noticia, frente a operaciones de prensa y bocinazos de quienes no encontraría palabras para calificar, algunos, espontáneamente, pintaron un mensaje en las paredes, dirigido a los conocidos de siempre, y que hago mio para expresar el compromiso que siento: “Ni lo piensen..”


Vayamos al tema central que nos convoca

El gran desafío no es cómo abrir esas cajas, sino qué decisiones tomaremos con lo que está adentro.

Porque si nos limitamos a entregar esas computadoras y a enseñar su manejo a docentes y alumnos nos estaremos equivocando y desaprovechando una oportunidad formidable.

Dicen que el ser humano es el único animal que se tropieza varias veces con la misma piedra. Y es cierto, en parte porque caminamos distraídos, o mirando lo que nos ofrecen las vidrieras, pero no seamos ingenuos, también hay intereses en que sea así. Y nuestra propia apatía para sacar conclusiones e ir al fondo del problema nos condena a no darnos cuenta de por qué las diversas “olas” de ingreso de computadoras al sistema educativo no han tenido el impacto deseado... para nosotros, aunque sí para otros.

Cierto. Estoy diciendo que no pasa por enseñar a manejar las computadoras y a que los docentes aprendan a darle un uso didáctico y aún no digo por dónde pasa.

Con seguir con lo de siempre obtendremos un poco más de entusiasmo al principio, más trabajo para los docentes, tal vez alguna carga de angustia para varios... porque cuidado: no es fácil dar clases teniendo a todos los alumnos con su propia computadora y con conexión a Internet.

Cuando años atrás tuvimos esa situación por primera vez en el Politécnico (UNR) nos costó, me costó mucho encauzar mis clases y eso que yo sabía de informática y con muchos años de experiencia a cuestas (sobre esa experiencia y cómo lo fuimos logrando lo contaré mañana en esa charla que tengo más tiempo). Y me temo que muchos de los “especialistas”, capacitadores y segundas, terceras y cuartas lineas de decisiones en los ministerios provinciales no están ponderando correctamente qué es lo que hay que hacer para que estos millones de computadoras en manos de nuestros alumnos realmente se aprovechen y tengan un impacto fuertemente positivo.

(Y digo segundas, terceras y líneas de decisión de menor jerarquía no por quitar las responsabilidad a las primeras líneas. Estuve allí y sé cómo funcionan los ministerios y que lo que realmente se termina ejecutando viene de escritorios que no están a la luz pública y muchas veces que se perpetúan de gestión en gestión. O por lo que se decide en los pequeños núcleos de poder existentes en cada escuela)

Pero volvamos a la complejidad de la problemática que trae aparejada este nuevo escenario.

Sin ir muy lejos miren la foto, ni que lo hubiera hecho a propósito. Allí hay 580 computadoras y en la pared un enchufe, uno sólo. ¿Saben lo que va a implicar cargar diariamente o día por medio 580 computadoras? (carga de línea, cómo hacerlo, dónde hacerlo, responsabilidades, lugar, etc, etc)

Y eso es lo más fácil de resolver, pero como se están prefigurando las cosas, me temo que si no intervenimos en cambiarlas, pasado el entusiasmo inicial, tendremos más de lo mismo, además de tener las computadoras encerradas por meses y meses sin usar (como está pasando en varias escuelas) o que luego sean un elemento de distracción y no impacte positivamente en los aprendizajes..

De nuevo, ¿qué propongo a cambio si digo que el eje de la capacitación a docentes en el uso didáctico nos llevará a desaprovechar las grandes posibilidades que tenemos?

No es por ser misterioso que no lo adelanto. Simplemente quiero pensar con ustedes este tema. Y me viene a la memoria aquel diálogo de Alicia y el Gato en “Alicia en el país de las maravillas”

–¿Podría decirme, por favor, qué camino he de seguir desde aquí?
– Eso depende en buena medida del lugar adonde quieres ir –dijo el gato.
– No me importa mucho a donde.... –dijo Alicia.
– Entonces no importa por dónde vayas –dijo el gato.
Lewis Carrol, Alicia en el País de las maravillas.

Sería muy fácil para mi decirles lo que pienso. Ustedes me escucharían y listo. Les podría resultar interesante o aburrida mi charla. Pero lo que importa es lo que piensan ustedes y por ello intento compartir los laberintos de mi razonamiento.

Y el conejo nos insiste, el qué hacer depende de a dónde querramos ir. ¿A dónde queremos ir? ¿queremos ir a algún lado o estamos esperando que nos lo digan? ¿a dónde quieren otros que vayamos? ¿qué otros?

Como no da el tiempo para analizar todo, me conformaré con intentar responder ¿a dónde quiero ir al menos yo, Fernando?. Y para ello me pregunto ¿cuál es el principal problema del sistema educativo? ¿en dónde se evidencia el fracaso, no, como se dice, de los estudiantes cuando intentan ingresar a la universidad, sino de nosotros y del sistema, que estamos a cargo de ellos?

Lo voy a reducir a dos cuestiones: interpretación de texto y resolución de problemas.

Gran parte de nuestros alumnos pasa por doce o más años del sistema, y no aprenden a interpretar texto y resolver problemas. Cuando yo afirmo que la capacitación en el uso de las computadoras conduce a más de lo mismo y que terminaremos desaprovechando esta fabulosa oportunidad es justamente porque tengo a grandes rasgos definido -como docente, como idea de sistema educativo y como persona- a dónde quiero ir y a dónde no quiero ir.

Adelanto entonces lo que escatimé de decir hace un momento, sobre el qué hacer. Hay que tomar una decisión, sea en nuestro espacio casi soberano del aula o en nuestra institución así como también en lo personal: sospechar -debería buscar otras palabras para expresarlo mejor- de las propuestas de capacitación en el uso de las computadoras, no porque esté mal capacitarse en aprender a usarlas, sino porque la clave es apropiarnos de estas tecnologías, que no es lo mismo que aprender a usarlas. Apropiarnos de estas tecnologías para que tengan impacto en los aprendizajes, de los alumnos en primer lugar, pero también de los nuestros.

¿Qué significa esto de apropiarnos? ¿Y cómo lo logramos?. Mañana me extenderé sobre ello pues cuento con más tiempo, y lo veremos en detalle, pero permítanme que aquí esboce algunos puntos ((Nota: la exposición/taller del día sábado se tituló ”Pautas para construir una estrategia que nos permita aprovechar los adelantos tecnológicos e impida quedar sometidos a lógicas no educativas”))

A mi me interesa poco que nuestros alumnos aprendan a buscar información con la computadora. Lo querramos o no, con ello aprenden muy bien es a cortar y pegar, además de perder el tiempo webeando. Yo quiero que aprendan a producir información. Me interesa poco formar usuarios inteligentes, consumidores críticos tal cual rezan los CBC de la Ley Federal que incluso hoy siguen valiendo en Santa Fe y otros lugares. Me interesa formar productores, creadores. Críticos e inteligentes, sin duda, pero jamás meros consumidores.

Porque no solemos darnos cuenta sino hasta que es tarde, que pequeñas y medianas decisiones condicionan nuestro futuro.

((Nota: La incorporación de un rubro productivo en una lista produjo que años después se cerraran las de fábricas de heladeras y refrigeradores de Argentina, y fueran golpeadas hasta casi la extinción todas las industrias asociadas. Y no hablemos de lo que significó para los que trabajaban allí y sus familias)).

Y no se están tomando decisiones adecuadas.. Ni en las configuraciones de las computadoras ni en las capacitaciones que se dan ni lo que hacen las escuelas ni lo que hacen muchos de los informáticos docentes. Algunas decisiones son del mismo tipo que nos hacen perder la soberanía, a someternos a los dictados de monopolios, a que no capacitemos a nuestros alumnos a que aprendan resolver problemas e interpretar textos.

Cualquiera que me haya escuchado o leído antes puede suponer y decir, ahora Fernando hablará de Linux, del Software Libre. Preguntará por qué las computadoras vienen con MSWindows como elemento determinante?. E irá más lejos, dirá, “Olvidémosnos de estas computadoras, en cualquier escuela hay computadoras de escritorio, en la casa de ustedes. ¿Han pagado todo el software que hay en ellas?. Un MSOffice Profesional sale1500 pesos, aunque una licencia de una versión menos poderosa para estudianes vale 450 pesos, ojo, por computadora. Un Windows server 2008 vale 675 dólares más iva. El coreldraw más de 700 dólares. ¿Qué ética enseñamos a nuestros alumnos, a nuestros hijos, a nuestros conocidos si actuamos ilegalmente, robamos, pirateamos?

¿Por qué pudiendo usar software libre, gratuito, sin virus, poderoso, ser legal, ser ético, seguimos usando en las computadoras software comercial, monopólico y además, ilegalmente obtenido?

Y tal vez relataría el argumento cínico de algunos compañeros: “Windows también es gratis, no pago”, creyendo que no paga nada cuando en realidad está creando un mercado para un monopolio y que finalmente se termina pagando, si no Bill Gates no sería uno de los hombres más ricos del mundo ni tanta plata saldría para sus empresas en conceptos de licencias y patentes.

Pero no, no voy a hablar de eso, aunque mañana pondré muchos ejemplos de software gratuito y libre para usar incluso en Windows que puede servirnos para nuestro trabajo docente, para nuestros alumnos y para nuestro trabajo profesional

Hoy quiero que se queden pensando qué diferencia puede haber entre “Capacitar para usar la computadora” y “Apropiarnos de estas tecnologías”.

Y para esto último ni siquiera se necesita ser informático o ser docente “informatizado”; en cambio lo frecuente es que el que más sabe de informática suele ser el más dependiente y sometido a los que manejan esos mercados.

Que se queden pensando sobre la lógica de la escuela y la lógica del mercado. O sometemos estas tecnologías a la lógica de la escuela, a las necesidades de los aprendizajes, o quedamos sometidos a la lógica del mercado, de los monopolios, a la lógica del adiestramiento.

No es casualidad que la mayoría de los chicos no sepa interpretar texto ni resolver problemas. Hay intereses poderosos en que sea así. Hay dispositivos de décadas que no han sido desactivado y funcionan produciendo eso, de la mano de los expertos y teóricos que siempre encontrarán recetas para cambiar todo para que no cambie nada. Estos tres millones de computadoras es una oportunidad única para comenzar a cambiar esa historia. O para más de lo mismo. Y está en nosotros. Está en ustedes. Si es que sabemos de dónde queremos salir, si es que sabemos a dónde queremos ir.

Y el uso de las netbook no van a ayudar nuestro trabajo para que los alumnos aprendan a interpretar texto si dejamos esta tarea a los docentes de lengua o si pensamos que nosotros sabemos bien interpretar texto. Por supuesto que creemos que sí. Pero yo al menos reconozco que estoy en pañales.

Pueden pensar que exagero. Les propongo un ejercicio. Por decenas de años y años qué significaba para nosotros, para nuestros padres, para nuestros abuelos, o para nuestros hijos el 12 de Octubre: El descubrimiento de América. ¿Qué nos dice la interpretación de ese texto? Uno descubre algo que nunca antes vio nadie. América pudo ser descubierta, porque los millones de seres humanos que vivían en ella no eran personas, no eran de la raza blanca, eran subhumanos. Ese es el mensaje y la postura que conlleva dicha afirmación. ¿Y quién lo enseñó por decenas de años y lo trasmitió de generación en generación, ocultando tal vez sin darse cuenta el genocidio e invisibilizando a los pueblos originarios?. Nosotros, los docentes. Y por si no fuera poco en el almanaque se puso Día de la Raza, que una simple interpretación de texto traduce en el día de la supremacía blanca sobre las demás.

O pensemos en historia argentina, “La Campaña del Desierto”. Si es desierto es que no vive nadie. Claro, nadie digno de vivir, digno de respetar. Obviamente que no iban a presentar esas andanzas de rapiñas y asesinatos financiada por la Sociedad Rural como “El genocidio patagónico” o como “La Campaña de Saqueo y Asesinato de los Pueblos Originarios”, no. Si no sabemos interpretar texto nos venden cualquier texto, cualquier mentira, cualquier información y nos usan.

Por si no lo saben, el presidente de la Sociedad Rural de entonces, muy agradecido se apropió de 2.500.000 hectáreas gracias a esa “Campaña”. ¿Su nombre? José Martinez de Hoz, sí, el abuelo de conocido genocida Ministro de Economía de la última dictadura militar. 1843 familias (entre militares y civiles) se repartieron 41 millones de hectáreas expulsando -generalmente matando- a los aborígenes que allí vivían...

Hay que enseñar a interpretar texto, hay que aprender a interpretar texto.

Decía el sociólogo inglés, Basil Berstein, fallecido en el 2000, que los chicos de los barrios bajos de Londres estaban condenados al fracaso escolar no importa lo que hiciera la escuela, no sólo porque no traían un capital cultural-simbólico adecuado al código elaborado de la institución educativa, sino porque una parte importantísima del aprendizaje se produce con las tareas de estudio y demás fuera de la escuela, cada día luego del horario de clase, y ellos no poseían ambientes apropiados para ellos sino que vivían en piezas hacinadas, imposibles de tener la tranquilidad y concentración para el estudio, y tampoco tenían libros, pues sin estudiar de libros, la calidad es muchísimo menor.

La decisión de la presidenta Cristina Fernández de entregar tres millones de computadoras a alumnos y alumnas para que se la puedan llevar a sus casa, para que incluso se la queden luego de terminar los estudios secundarios, da la posibilidad de hacer hacer un aula plus para todos los chicos, da la posibilidad de que tengan cientos de libros a su acceso, da la posibilidad de trabajar aquellas limitaciones que hablaba Berstein y que percibimos a diario. Pero claro, para que ello ocurra nosotros tenemos que apropiarnos de estas tecnologías, tomar decisiones que rompan con prácticas instaladas que nos han aislados como docentes, que han desmerecido nuestra capacidad de producir conocimientos. Incluso por eso algunos tienen fobia al software libre, porque presupone un modelo distinto de solidaridad, producción, circulación, distribución y apropiación del conocimiento.

Es fundamental para aquella apropiación conocer las distintas experiencias, buenas y no tan buenas, de docentes de diversos lugares del país. Por eso es importante un encuentro como este, pero su importancia e impacto en todos nosotros y en el sistema educativo sólo estará acorde al esfuerzo que ha puesto y pone cada uno si ese relato, ese intercambio, se inscribe en un proceso sistemático de romper el aislamiento docente, de compartir conocimiento. Si forma parte de un nuevo modelo de producir conocimientos, de valorizar al igual, y trabajar juntos para construir una relación soberana de los docentes entre sí y respecto al conocimiento, su circulación, distribución y producción. Si no, es sólo una muestra de trabajos, valiosa, pero nada más.

El gran desafío que nos presentan estas millones de netbook es romper con la lógica del mercado, impedir que nos transformen en simples usuarios y consumidores, y realmente apropiarnos de estas tecnologías.

Mañana intentaré presentar algunos “qué hacer” en concreto con la computadora, qué usar, cómo usarlo, qué exigir, qué rechazar, qué adoptar. Pero hoy quiero resaltar que no pasa por saber mucho de informática. Es es primer lugar un problema de posicionamiento. Pasa por replantearnos el rol docente, pasa por interpretar texto, pasa por romper el aislamiento a que nos someten y sometemos, pasa por descubrir la lógica del mercado allí donde está y salirle al cruce, pasa por reforzar la ética y las convicciones que alguna vez nos hicieron elegir esta carrera docente. Pasa por recuperar aquellos sentimientos e ideas que tuvimos la primera vez que leímos Pedagogía del Oprimido y apoyarnos en ellos. Y actuar en consecuencia.

Gracias por la paciencia

Fernando J. Pisani

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