|
Educación,
política y escuelas técnicas
El reclamo de las escuelas
técnicas no tiene ni nunca tuvo que ver con alguna agenda
electoral. Además, desde hace años los políticos
saben que la cuestión educativa debe estar en sus discursos
pero no tiene mayor peso en el momento de decidir el voto, lo que
es lamentable. Y si no pensemos en los propios docentes, en su mayoría
absolutamente en desacuerdo con la ley federal, cuyo reclamo de
derogación aparecía en cada manifestación o
petitorio, votaban una y otra vez a los partidos que en el Parlamento
promulgaron la ley federal (peronistas, radicales, socialistas,
conservadores).
Hoy la situación
de la educación técnica es crítica, pero no
tan mala como años atrás. No hay que exagerar. Las
escuelas no están destruidas, se las quiso destruir, pero
no es el caso de hoy. Estamos en presencia más de vacío
de políticas de crecimiento de la educación técnica,
que de un ataque a ellas. Los padres y madres pueden mandar tranquilos
a sus hijos, que van a recibir la mejor formación que puede
brindarle hoy cada escuela, que no es la ideal, ni es tan buena
como todos deseamos: lo mismo pasa con el secundario en general:
todavía en Santa Fe seguimos con los mismos malos planes
de estudio aprobados bajo la ley federal.
Claro, quienes como alumnos
o docentes vivieron la época de oro del Consejo Nacional
de Educación Técnica (Conet) la distancia al hoy es
gigantesca y es justo reclamar lo que por ley nos corresponde y
que los gobiernos hagan lo que tienen que hacer y no sigan dilatando.
Y si bien es exagerado
generalizar, sí existe la realidad que se denuncia, especialmente
en algunas escuelas hay graves deficiencias en carga horaria, edilicias,
en capacitación y lo que es clave para todas, no se han elaborado
los planes de estudio para formar un buen técnico ni se han
incorporado las tecnicaturas tradicionales, tan necesarias, que
hizo desaparecer la ley federal y ahora están aprobadas por
Nación hace dos años (como técnico mecánico,
electricista, electromecánico, químico, entre otros).
También es cierto
que no se ha adherido a la ley de educación técnico-profesional
(ETP), que ya tiene casi cuatro años. Es "entendible"
en la gestión anterior, que aunque la Cámara de Diputados,
con mayoría oficialista, se ofreció a votar la adhesión
a la ley de ETP no se les envió nunca el proyecto porque
aquella cartera educativa seguía defendiendo en los hechos
la ley federal. Pero hoy cuesta entender el atraso. No obstante
no es necesario adherir formalmente a la ley para aplicarla.
Tampoco se hace. La provincia
no ha diseñado los planes de estudio para esos y otros títulos
técnicos, algunos muy interesantes para Santa Fe como técnico
en mecanización agropecuaria. Y si alguien piensa que el
problema es que esos planes aún no han bajado de la Nación,
no tiene en claro cómo funciona el país ni el sistema
educativo. Tampoco está informado de las decisiones ya tomadas
por Nación sobre dieciséis tecnicaturas.
Vivimos en un país
federal. Es responsabilidad de cada provincia el diseño curricular
de sus planes de estudio. En Santa Fe los debe aprobar el gobernador.
No van a bajar nunca de Nación pues no es función
de la Nación hacer eso (la última vez que lo hizo
fue antes de la transferencia de las escuelas nacionales a las provincias,
cuando la Nación tenía escuelas).
Lo que hace la Nación
—con las provincias—, y ya lo hizo, fue aprobar los
contenidos que sí o sí deben enseñarse y aprenderse
para cada uno de los títulos técnicos, porque si no
sería un caos si cada provincia hace lo que quiere, los chicos
no podrían pasar a estudiar de una a otra o sus títulos
no serían reconocidos.
En septiembre del 2007,
resolución 15, el Consejo Federal aprobó los documentos
de homologación de cada tecnicatura, "con el propósito
de la unidad nacional y organicidad a la educación técnico-profesional,
respetando la diversidad federal de las propuestas formativas"
y de "garantizar el derecho de los alumnos y egresados a que
sus estudios sean reconocidos en cualquier jurisdicción (...").
Sobre estos perfiles técnicos y contenidos definidos por
Nación y todas las jurisdicciones, cada provincia debe elaborar
el plan de estudio.
Que Santa Fe aún
no haya hecho los deberes, hace precario incluso cualquier esfuerzo
de capacitación, porque ¿capacitar en qué?
¿capacitar para qué? ¿para qué perfil
de egresado?, y así se corre el riesgo de dilapidar recursos
o perder tiempo como se está haciendo. Porque plata hay gracias
a aquella ley. Plata que hoy las escuelas con esfuerzo están
utilizando para equiparse en base a lo que llamamos la elaboración
de "planes de mejoras", procedimiento también aprobado
por el consejo federal en el 2006, siguiendo los mandatos de la
ley.
Pero de poco servirán
los equipamientos nuevos si ello no se traduce en los aprendizajes
de los alumnos, en sus saberes y competencias. Y éstos dependen
de los planes de estudio y de los saberes de los docentes y de su
trabajo, de sus cargas horarias, de los espacios físicos
y de políticas que apuntalen la formación técnica,
con sus talleres y estructuras organizativas.
Aquí sí
viene el componente político. Revalorizar y afianzar la educación
técnica debe ser una política de Estado, que esté
más allá de los partidos políticos y de las
gestiones de turno. Defendiendo un modelo de país con fuerte
producción con valor agregado.
Es una pena que se siga
perdiendo el tiempo y lo peor es que muchos alumnos siguen transitando
por el sistema educativo y terminan (o abandonan) sin haber recibido
la educación que merecen.
(*) Docente del Instituto
Politécnico (UNR) y de escuelas técnicas de Rosario.
Ex director provincial de Educación Media y Técnica
|