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Reflexiones
La deuda con la educación técnica
Fernando
Pisani (*)
Aún
cuesta entender que por más de diez años se haya aceptado
e impuesto un modelo educativo que eliminó a las escuelas
técnicas. Por eso hoy, cuando todo el país (sociedad
civil, empresarios, gobierno nacional, escuelas, docentes, padres,
otras provincias) defiende la reinstalación de las escuelas
técnicas e incluso el Congreso Nacional aprueba en el 2005
la ley de educación técnico profesional, resulta inconcebible
que en Santa Fe se esté desconociendo ésto y se haya
parado parte importante del proceso de recuperación de las
escuelas técnicas iniciado en el 2004.
A partir del
2004 Santa Fe fue una provincia de vanguardia en la recuperación
de la escuela técnica, cambiando normativas que la desconsideraban,
aprobando títulos técnicos de nivel medio (eliminados
por la ley federal), aprobando el sexto año técnico,
comenzando el proceso de reequipamiento de las escuelas y por sobre
todas las cosas impulsando con fuerza a nivel nacional la necesidad
de la ley de educación técnico profesional, que conseguimos
en el 2005. Y Santa Fe tenía que adherir a dicha ley y fundamentalmente
aplicarla (pues en realidad lo que vale es la aplicación,
ya que la ley federal se aplicó sin adherir legalmente).
Pero a más de un año aún no lo hizo, a pesar
que ni bien salió la ley la Cámara de Diputados de
Santa Fe vota por unanimidad una comunicación al Ministerio
de Educación donde manifiesta que "vería con
agrado que el Poder Ejecutivo impulse a través de los organismos
provinciales correspondientes la adhesión a la ley nacional
de educación técnica y elabore normas y resoluciones
necesarias para adecuar la legislación provincial e integrar
las comisiones y consejos previstos por dicha norma".
Si bien gracias
al fondo nacional que conseguimos cuando se aprobó aquella
ley las escuelas están comenzado a reequiparse, de poco sirven
las maquinarias si no hay buenos y actualizados planes de estudio
que formen técnicos, y si dentro de la estructura curricular
no aparecen con fuerza los talleres, eliminados por la ley federal,
si no se te toman todas las medidas para fortalecer nuevamente la
educación técnica.
Pero el Ministerio
de Educación santafesino en vez de aplicar el artículo
24 de la ley que habla de un plan de estudios de seis años
como mínimo, bajó a las escuelas días atrás
las llamadas "grillas" o "estructuras curriculares"
que profundizan aún más el modelo de la ley federal,
con el rompecabezas tantas veces repudiado de "espacios"
de la EGB3 + Polimodal + TTP. Para quienes con justa cordura no
entienden esas siglas: "EGB3" significa que siguen desaparecidas
en los primeros años de la secundaria historia, geografía,
química, física, biología y existe un régimen
de promoción y evaluación displicente, no sólo
rechazado por la mayoría de los docentes, sino que son opuestos
a los que se aplicarán en los años siguientes, fracturando
la escuela secundaria y desorientando a docentes, alumnos y padres.
"Polimodal" significa materias que no tienen sentido de
existir con docentes que jamás fueron preparados para ellas.
Y "TTP" implica una concepción "modular"
que llevaría un libro explicar qué significa enseñar
"modularmente" y que la mayoría de los docentes
no están ni estarán preparados pues es un modelo inventado
alejado de las realidades de las escuelas y de cómo realmente
se forma tanto un maestro como un técnico.
Aplicar la ley,
entre otras, implica establecer un plan de estudios integral de
seis años como mínimo, coherente, basado en disciplinas,
con igual criterio de evaluación y promoción, que
forme a integralmente a las personas y al mismo tiempo forme un
técnico. Y no más de lo mismo de la ley federal, aunque
sin sus nombres.
No termina allí
el tema del plan de estudios, pues la actual gestión ministerial
sigue queriendo hacer desaparecer los talleres, columna vertebral
de la educación técnica. La misma política
y funcionarios que lo intentaron abiertamente años atrás
pero tropezaron con la resistencia de las escuelas, hoy persisten
en el intento aunque de manera más sutil: no aparecen en
las grillas con su nombre propio y ni con una carga horaria de doce
horas semanales como mínimo. Por supuesto que consiguieron
el repudio de muchas escuelas que se dieron cuenta de la maniobra,
pero no es el hecho. Hoy una ley nos ampara, hay que aplicarla.
Y hay chicos que formar y necesitan de esos talleres fuertes, bien
estructurados, abiertamente reconocidos e integrados al plan de
estudio.
También
la ley establece puntos fundamentales para promover la vinculación
correcta con el mundo de la producción y el trabajo. Pero
la normativa santafesina choca con muchas de las orientaciones establecidas
por la ley, y es necesario adecuar esa normativa a la ley. Tampoco
se crearon aún los consejos provinciales y regionales de
educación, trabajo y producción donde en plano de
igualdad estén gobierno, trabajadores, empresarios, escuelas
y otros organismos para contribuir a fortalecer y reconstituir el
tejido social con la educación y mejorar ésta. No
es de extrañar que cuando las empresas buscan personal especializado
no se encuentran ni se encontrará con esta política.
A pesar de que
ya hace más de un año que se aprobó la ley,
Santa Fe tampoco estimuló la recuperación de las carreras
y títulos de técnico mecánico, electricista,
electromecánico, químico, aire acondicionado y refrigeración,
y otros hechos desaparecer por el gobierno de Santa Fe y que sí
están en otras provincias o se están recuperando.
Si en el discurso del 1º de mayo del 2004 el señor gobernador
Jorge Obeid podía decir con orgullo que se había reinstalado
la norma de que para conducir una escuela técnica al menos
uno de los dos directivos tenía que tener formación
técnica y el otro pedagógica, la actual gestión
de nuevo a dado marcha atrás y desconsidera el anuncio tan
aplaudido aquel día. Y la lista sería larga.
Es sintomático
que el sentir de muchas escuelas sea "deberemos esperar que
termine el mandato esta gente y cuanto más lograr que hagan
el menos daño posible". Pero no puede ser esa la única
alternativa, pues hay generaciones de chicos que hoy están
en la escuela y mañana no, que hoy salen a veces con un título
bajo el brazo que tiene sabor a estafa, pues no están preparados
como deben por planes de estudio impresentables, armados por quienes
no saben cómo se forma un técnico en tal o cual especialidad.
En los próximos
meses las escuelas irán recibiendo importante equipamiento
por los planes de mejoras que elaboraron las propias escuelas y
que serán un puntapié formidable para la nueva escuela
técnica que necesitamos. Cada nuevo torno, pinza, microscopio,
pala, guante, anteojos de protección, PLC, es un triunfo
de las escuelas técnicas. Como dijo el presidente Kirchner,
nos están devolviendo lo que nos corresponde. Ahora debemos
lograr que por una buena vez se entienda que la educación
técnico profesional debe ser una política de Estado
que trascienda a todas las gestiones ministeriales y que se debe
erradicar y repudiar el modelo noventista.
(*) Ex director
provincial de Educación Media y Técnica de la provincia
de Santa Fe. Docente de escuelas técnicas de Rosario y del
Politécnico (UNR)
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