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Opinión.
Reflexiones: educación técnica, la deuda pendiente
Fernando Pisani (*) Nadie puede ignorar hoy la importancia estratégica y a la vez inmediata que tiene la formación
de técnicos para el aparato productivo, para el desarrollo social y para atacar la desocupación.
Sin embargo, este nuevo 15 de noviembre, Día de la Educación Técnica, nos encuentra otra vez con un
panorama preocupante.
El gobierno provincial sigue negándose en los hechos a reponer la formación de técnicos
mecánicos, electricistas, de aire acondicionado y refrigeración, químicos y otros eliminados por la
ley federal en 1993, a pesar de que hace más de cinco años que la ley nacional de educación técnico
profesional los restableció.
No sólo eso, continúa con la misma política de la ley federal. Concretamente pretende que
toda la secundaria tenga un ciclo básico común y ello ataca y desjerarquiza a los talleres de las
escuelas técnicas.
En esta formación, en los dos primeros años los alumnos deben cursar por semana 4 horas de
dibujo técnico y 12 de talleres, con lo que se les da una preparación preprofesional, se lo
introduce en el mundo de las herramientas, materiales y máquinas, así como en el lenguaje propio de
los técnicos.
Si el ciclo básico es común entre escuelas medias, bachilleres y técnicas, cualquier alumno de
una escuela no técnica podrá entrar en el tercer año de la técnica sin problemas, teniéndose que
hacer cargo cada institución de una supuesta “nivelación”. ¿Cómo se pueden nivelar en
un mes o dos más de 800 horas de prácticas, que debió cursar en esos dos años?
El continuismo. Una cosa es que todo el secundario tenga una base mínima común, y
otra es que sea común. Esto es un continuismo de la política de primarizar los primeros años de la
secundaria que, justo es reconocerlo, no viene del gobierno de los socialistas sino fue votada por
unanimidad por las corrientes neoliberales del peronismo y el radicalismo que dominaron hasta el
2003, además de formar parte de un proyecto de país agroexportador y de capitalismo salvaje. Con
esta medida que pretende imponer la actual gestión santafesina, muchos alumnos que buscan una
formación técnica cursarán los dos primeros años en cualquier escuela bachiller cercano a su
domicilio, y luego irán a inscribirse en el tercer año de la escuela técnica concretando una estafa
a ellos y sus padres. La mayoría fracasará por no estar en condiciones de cursar a la par de sus
compañeros, o una estafa para los que sí han cursado los talleres, que verán tirado para atrás los
procesos de enseñanza y aprendizaje, y además se preguntarán: ¿para qué hacer dos años de pesado
contra turno si podría haber entrado así?
Consecuencias. Estos temas educativos, no suelen salir a la luz pública porque no
se consideran trascendentes o sus resultados no se ven en lo inmediato, pero las consecuencias de
las malas políticas las terminamos pagando dolorosamente. Sin ir muy lejos, si por milagro el
gobierno socialista/radical de la provincia restableciera el año próximo aquellos títulos técnicos
eliminados, recién dentro de siete años veríamos egresado el primer técnico mecánico, químico, de
aire acondicionado y refrigeración, ¿no son necesarios estos técnicos?
Los planes de estudio son clave. Desde que conseguimos aprobar aquella ley gracias a muchos años
de luchas de las escuelas y al gobierno de Néstor Kirchner que nos apoyó, las escuelas técnicas y
las provincias tienen por ley muchos recursos económicos disponibles para equipamiento,
infraestructura, capacitación y mucho más. Y se están usando, no al 100%, pero se avanza, gracias a
una norma que el socialismo y el radicalismo votaron oportunamente en contra.
Aunque también es justo reconocer que en su programa preelectoral prometieron que la llevarían a
la práctica. Sin embargo la provincia de Santa Fe aún no adhirió a dicha ley, y debe hacerlo,
porque somos un país federal, y los planes de estudio y demás deben establecerlos las provincias,
no los hace la Nación como era antes de 1992.
La Nación hizo sus deberes y Santa Fe mira para el otro lado. Materias como historia, geografía,
química y física que la ley federal hizo desaparecer de los primeros años de la secundaria siguen
sin aparecer, cuando hay provincias que las repusieron hace tiempo o nunca las eliminaron.
Ni siquiera, teniendo plata de aquella ley, se aprovecharon estos tres años para hacer una
capacitación docente en serio, pues ¿capacitar en qué, para qué, para qué perfil de egresado? Al no
definir el perfil del técnico, al no definir los nuevos planes de estudio, se capacita en el aire,
dilapidando recursos y perdiendo y haciendo perder tiempo. Y lo peor es que muchos alumnos siguen
transitando por el sistema educativo y terminan (o abandonan) sin haber recibido la educación que
merecen. Pero claro, no se nota, terminan siendo números estadísticos de fracaso en el ingreso a la
universidad, de desocupados o subocupados, o peor aún, de marginados de la peor forma.
El mejor homenaje que se podría hacer al Día de la Educación Técnica es que de una buena vez se
fije como prioridad la educación técnico profesional y se adhiera a la ley. También se restablezcan
aquellos títulos técnicos eliminados e incorporen otros ya elaborados a nivel nacional como técnico
en automotores y técnico en mecanización agropecuaria. ¿O acaso no son necesarios y no serían una
oportunidad para cientos de chicos, para ciudades, para un modelo económico social más justo?
Es necesario que se creen las horas necesarias para cumplir con la ley, muchas arrebatadas por
la ley federal o que nunca las tuvieron, como escuelas técnicas llamadas “históricas”,
provinciales, con menores recursos que las que venían de Nación y que no podían completar su carga
horaria para formar a un técnico.
Y que esos planes de estudio se hagan como corresponden y no al estilo “atémoslo con
alambre” y el falso democratismo tan propio de la improvisación en materia educativa. * Ex director provincial de Educación Media y Técnica.
fjpisani@intercol.org.ar
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